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¿Qué fué la Estrella de Navidad?

Redactor: Salvador J. Ribas (Universidad de Barcelona)
Basado principalmente en los estudios realizados por Mark Kidger (IAC)

¿Qué guió a los Reyes Magos de Oriente? Astrónomos de todo el mundo han intentado dar una explicación precisa a un hecho que sucedió hace más de dos mil años.

A.-Un debate de más de 1000 años

Cuando llega Navidad, todo el mundo se dispone a engalanar sus casas y uno de los elementos que no falta casi nunca es la Estrella de Navidad, ya sea en el pesebre indicando el establo, o coronando el árbol de Navidad.

Tal como dice el Evangelio y ha recogido la tradición popular, una estrella guió a los Reyes Magos de Oriente hasta encontrar el lugar donde se hallaba el niño Jesús. De lo que no se habla, sin embargo, en ningún sitio, es de la naturaleza de tan fascinante objeto y, por tanto, astrónomos de todo el mundo han intentado determinarla a lo largo de la historia, han tratado de responder las inevitables preguntas: ¿Qué fue? ¿Podemos conocer el fenómeno que la causó? ¿Podremos identificarla algún día?

Adoración de los Reyes Magos


Adoración de los Reyes Magos de Giotto (siglo XIV)

Se tiene conocimiento de que, desde hace más de diez siglos, se ha tratado de dar una explicación razonable al tema de la Estrella. Se han encontrado escritos que hablan de ella que datan del siglo X y pinturas claramente motivadas por esta polémica, como la obra de Giotto, la Adoración de los Reyes Magos, del siglo XIV. En la era científica, encontramos textos escritos por el eminente astrónomo Johannes Kepler, hacia el año 1600, intentando explicar el fenómeno con un importante rigor científico.

También recientemente algunos astrónomos han tratado de evaluar las diferentes hipótesis que se han ido publicando a lo largo de la historia para, de esta manera, poder eliminar las que no tienen fundamento. Uno de los astrónomos que últimamente más se ha involucrado en el tema, a raíz de la publicación de su libro Star of Bethlehem , es el astrofísico Mark R. Kidger del IAC. Buena parte de lo que aquí se presenta está basado en sus estudios.

B.-¿Qué sabemos de la Estrella de Navidad?

Hemos de partir de la base de que no tenemos ningún texto escrito por un testimonio ocular del fenómeno, sino que nos hemos de remitir a documentos de la vida de Jesucristo que fueron escritos unos años después de su muerte. A menudo se piensa que la única referencia es debida al Evangelio de San Mateo y, en cambio, se han encontrado otras: en uno de los llamados evangelios apócrifos -aquellos textos escritos al estilo bíblico pero que jamás llegaron a incorporarse a la Biblia-, el debido a Santiago, y en la Epístola XIX de Ignacio. No obstante, esta información es escasa y, muy a menudo, contradictoria.

En primer lugar, tenemos que Mateo, Santiago e Ignacio hacen referencia a que los Magos llegaron a Belén guiados por una estrella indescriptiblemente grande y brillante, mientras que otros evangelistas como Lucas, ni siquiera mencionan la presencia de una estrella. Si la Estrella era tan destacada, ¿cómo se explica que Lucas no la mencione?, y más teniendo en cuenta que los Evangelios de Mateo y Lucas son bastante similares. Pues, probablemente, la respuesta sea que Mateo disponía de documentos complementarios que exponían la "Natividad" de manera más detallada.

En segundo lugar, debe recordarse la sorpresa del rey Herodes por la explicación de los Magos respecto a la Estrella. Parece imposible que un objeto tan brillante, como decían los Magos, no fuera visto ni por Herodes ni por nadie en su corte. ¿Quizás sus súbditos se lo ocultaron? Esta última hipótesis es más que posible y así lo han hecho notar diversos expertos en el tema.

En este marco de falta de información fiable por la ausencia, ya mencionada, de textos escritos por testigos directos, sólo podemos plantear tres tipos de hipótesis para resolver el enigma, tal como lo hace el investigador Mark R. Kidger:

  1. La Estrella de Navidad es un mito y probablemente jamás existió. Sería una posibilidad razonable ya que ningún rey ni emperador de la época nacía o moría sin que pasasen fenómenos celestes o terrenales para dar mayor importancia a la noticia.
  2. La Estrella de Navidad es un suceso milagroso y, por tanto, una manifestación de la mano de Dios; ergo, no podemos entrar en esclarecimientos bajo la perspectiva científica. Si es así, el análisis de este acontecimiento no tendría ningún interés y no existiría una explicación científicamente válida.
  3. La Estrella de Navidad fue un suceso astronómico real y sólo es cuestión de tiempo y paciencia determinar cuál, de entre las diferentes hipótesis posibles: cometas, meteoros, supernovas, novas, planetas,..., es más plausible. Es en este sentido que puede llevarse a cabo una investigación científica y es en el que nos centraremos de ahora en adelante.

C.-La fecha de Navidad

Para explicar un determinado acontecimiento, en ciencia, es necesario saber dónde y cuándo se produjo. En este caso sabemos muy claramente el lugar, pero no tenemos una idea clara de la fecha. Es generalmente conocido que el día 25 de diciembre no es exactamente el día del nacimiento de Jesús, pero además, tampoco podemos asegurar en qué año se produjo.

En tiempos de Jesús, bajo la dominación del Imperio Romano, el calendari se regía por el año de la fundación de Roma -ab urbe condita-. Después de la caída de Roma, en el siglo V d.C., el calendario romano fue extinguiéndose y, entonces, un hombre llamado Dionisio Exiguus intentó elaborar un nuevo calendario basado en la Navidad.

Dionisio, para conocer el año de nacimiento de Jesús, fue contando los años de vida de los diversos emperadores romanos, y así fijó el año 1 d.C. Este método se ha utilizado para datar sucesos en muchas otras tradiciones y es un método eficaz siempre y cuando uno no se equivoque en contar o se olvide algún rey o emperador. Dionisio olvidó que César Augusto había reinado primero como Octavio, lo que provocó que sus cálculos tuvieran un error de 5 años. Por lo tanto, Jesucristo nació, muy probablemente, hacia el año 5 a.C.

Pero retornemos a los textos bíblicos. Sabemos por los Evangelios que Jesucristo nació después de que Octavio promulgase un censo, que probablemente fue el del año 8 a.C., y que Herodes el Grande reinaba en Judea. Herodes murió, según los cronistas de la época, entre un eclipse de luna y la Pascua Judía. Por tanto, mediante los cálculos modernos (ver el análisis de Mark Kidger ) se ha podido determinar que se produjo hacia el año 5 a.C. (tal como los cálculos de Dionisio indicaban) sin descartar que pudiera ser el año 6 a.C.

Pero, ¿sabemos qué día era? Desde el año 194 d.C. se han ido sucediendo diversar hipótesis, pero si utilizamos el sentido común podremos resolver bien el problema. Si, como dice el Evangelio, había pastores en los campos, se tiene que no podía ser una fecha invernal, sino muy probablemente primaveral. Además, si tenemos en cuenta que los hostales estaban llenos -cosa que sucedía habitualmente por Pascua- podemos concluir que lo más probable es que Jesús naciera en una fecha cercana a la Pascua del año 5 a.C., lo que nos llevaría hacia algún día de la segunda quincena de abril.

¿Por qué la celebramos en diciembre? Las comunidades cristianas escogieron este día por su proximidad a la fiesta pagana del solsticio de invierno, en la cual se adornaban las casas con ramos verdes - el árbol de Navidad actual - y se hacían múltiples regalos para conmemorarlo, al igual que hacemos ahora. Es muy habitual que las tradiciones religiosas adapten sus fiestas a los calendarios paganos preexistentes con el objetivo de lograr una mayor y más profunda presencia de sus tradiciones.

D.-¿Qué no fue la Estrella de Navidad?

Una vez tenemos fijada la fecha, primavera del año 5 a.C., hemos de buscar los fenómenos astronómicos que pudieran llamar la atención de los Magos de Oriente. El primer paso en este tipo de búsquedas es eliminar las posibilidades que, pese a haber sido contempladas en algunas ocasiones, no son posibles en realidad:

  1. Venus: Es el planeta más espectacular y a la vez sorprendente, ya que debido a su órbita de planeta inferior a la Tierra, es observable en unas épocas antes de la salida del Sol y en otras inmediatamente después de la puesta (y durante la misma dada su gran luminosidad). En cualquier caso, se trata de un objeto muy conocido por las civilizaciones antiguas y no podía sorprender a conocedores del cielo de aquellos tiempos.
  2. Una supernova: Por sus características - es un objeto que aparece de manera súbita y de gran brillo - tenía a priori muchos números de ser considerada una buena hipótesis. De hecho, algunos astrónomos chinos detectaron un objeto de estas características hacia el año 4/5 a.C. que podría ser compatible con la fecha. No obstante, siempre queda algún remanente en la región donde se ha producido la explosión de una supernova, y todas las búsquedas en este sentido han fallado. Por lo tanto, es una hipótesis descartada.
  3. El cometa Halley: Es una de las hipótesis que más a menudo se ha dado por buena, ya que cálculos realizados en el siglo XVIII de la órbita de este cometa periódico - aparece cada 76.5 años - daban que debía haber pasado hacia el año 1 a.C. y, por tanto, tendría alguna posibilidad de ser la Estrella de Navidad, siempre y cuando Dionisio no se hubiera equivocado. Los cálculos recientes indican que el Halley pasó hacia el año 12 a.C., cosa que es completamente compatible con la observación de un cometa hecha por astrónomos chinos, así que no puede ser la anhelada Estrella de Navidad.
  4. El cometa Hale-Boop: La aparición de este astro durante la Navidad 1996-97 abrió las puertas a las especulaciones, ya que los cálculos decían que este cometa inició su periplo por el Sistema Solar hacia la fecha que nos interesa. Sin embargro, la luminosidad que tendría en ese momento lo haría inobservable incluso para los mejores telescopios actuales.
  5. Un meteoro: Se ha pensado en la hipótesis de una lluvia de estrellas y que un bólido marcara la dirección, pero estos acontecimientos duran unos pocos segundos y son por tanto incompatibles con la Estrella. Una posibilidad alternativa son las llamadas Cirílidas, lluvias de estrellas peculiares a lo largo de la cuales los meteoros se suceden marcando una dirección concreta. Esto se produjo a principios del siglo XX y un fenómeno parecido podría haber tenido lugar en cualquier otra fecha. Ahora bien, los pocos segundos de duración de estos bólidos no serían compatibles con el tiempo de viaje de los Magos de Oriente. El problema de esta hipótesis va relacionado, entonces, con la duración del acontecimiento.
  6. Una conjunción de Venus y Júpiter: Según parece, hubo un acontecimiento de este tipo muy espectacular en Babilonia - de donde parece ser que procedían los Magos. El fenómeno consistía en que la conjunción era tan cercana que Venus eclipsaba parcialmente a Júpiter. Pero se ha podido calcular que este fenómeno sucedió el año 2 a.C. y no es compatible con las fechas para el nacimiento de Jesús calculadas.
  7. Una ocultación por la Luna: Este fenómeno es altamente común - este año 2004 ha sucedido con Júpiter y se observó fácilmente desde los Estados Unidos de América - y por tanto es improbable que despertara una curiosidad tan grande en los Magos de Oriente como para emprender un viaje. El astrónomo americano Michael Molnar ha defendido la teoría de una ocultación de este tipo en la constelación de Aries (el cordero), muy relevante para los judíos, como la Estrella de Navidad si consideramos que el año fue el 6 a.C. en lugar del más plausible 5 a.C.

E.-¿Qué podía ser? Conclusiones:

Los dos fenómenos que explican con garantías el acontecimiento son: una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno, o bien un cometa o una nova observados por los chinos el año 5 a.C. Una tercera opción es la propuesta realizada por Michael Molnar que hemos comentado anteriormente.

La conjunción de Saturno y Júpiter se suele producir cada 20 años y se tiene conocimiento de que tuvo lugar hacia el año 7 a.C. en Babilonia. Lo más destacable es que se produjo sobre la constelación de Piscis, también de gran importancia para el pueblo judío. Para los babilonios, Júpiter era el planeta bueno y Saturno el malo, por tanto es muy probable que a las mentes confusas de la época les produjera cierto temor que "decidieran" encontrarse el bien y el mal en una zona del cielo tan emblemática.

Otro punto a favor de la relevancia del hecho es que, unos meses más tarde, hacia febrero del año 6 a.C., hubo un nuevo fenómeno de encuentro planetario entre Marte, Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Si tenemos en cuenta que Marte era la representación del dios de la guerra y que el fenómeno era observable a la puesta del Sol, implica que tuvo que llamar la atención de los observadores de la época.

Este suceso es también muy común, pero lo que no es tan común y lo que hace pensar al investigador Mark Kidger que ésta es la buena dirección, es que tuvieran lugar los dos fenómenos mencionados en tan poco lapso de tiempo y que, acto seguido, sucediera lo siguiente:

Los astrónomos chinos detectan una aparición de un po-hsing, que es un cometa sin cola o una estrella que aumenta de brillo de manera súbita, lo que llamamos una nova. Este objeto, que en caso de ser un cometa seguro que no era ni el Halley ni el Hale-Boop, también se menciona en las crónicas coreanas, que nos dicen que fue visible durante 70 días como mínimo.

Tenemos, pues, una nova brillante que aparece en el cielo, según los cálculos de los historiadores a partir de datos de astrónomos chinos y coreanos, hacia marzo del año 5 a.C. Pues, ¡ya lo tenemos! La fecha que estimábamos más correcta para el nacimiento de Jesús era abril de 5 a.C., así que, queridos amigos, ¡ya hemos encontrado la Estrella de Navidad!

Como alternativa a la nova o al cometa chino, algunos investigadores encabezador por Constantino Sigismondi , han planteado la posibilidad de que estas conjunciones coincidieran con uno de los máximos de luminosidad, muy espectaculares, de la estrella variable Mira Ceti

En conclusión, es muy probable que los Magos estuvieran especialmente pendientes del cielo después de los dos sucesos acontecidos en Piscis analizados con detalle por Mark Kidger, y de la ocultación en Aries propuesta por Michael Molnar. Por tanto, la aparición de una nova (o el caso Mira descrito por Sigismondi) los pudo hacer pensar que el Mesías del pueblo judío había llegado, encaminándolos hacia dondes las Escrituras decían que se produciría su nacimiento, en Bet léhem.

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