Catequesis #2: “LA PRIORIDAD DE EVANGELIZAR IMPLICA TODO EL SER Y QUE HACER DE LA IGLESIA LOCAL”


 


OBJETIVO A LA SEMANA AL SACRIFICIO

Valorar la dimensión redentora y salvífica del sacrificio y del sufrimiento. Se nos invita a unirnos a la cruz de Cristo y ofrecer por la evangelización del mundo nuestras obras de penitencia y la aceptación de nuestros dolores. Nos llama esta semana a contemplar la vida de Jesús, conocer y valorar la vida de sacrificio y entrega de los misioneros a amar y cuidar a los enfermos.

VEAMOS LA REALIDAD:

El Papa Benedicto XVI dice “La prioridad de evangelizar”. Para la Iglesia misionera, América es el Continente de la Esperanza, se espera que de ella salga la mayoría de los misioneros para África y, de manera especial, para Asia, en el tercer milenio; que sufren conflictos fronterizos y de tierras, marginación de los grupos indígenas y afro, pobreza, narcotráfico, violencia, presión de sectas fundamentalistas.
Puntos fuertes del trabajo misionero: creciente compromiso social, defensa de los derechos humanos, inculturación, pastoral con los indios, afros, población marginal; conciencia de la vocación cristiana y compromiso misionero. Medios al servicio de la misión:
compromiso de los laicos y de los movimientos laicales en la tarea evangelizadora, dentro y fuera del Continente; auge de emisoras de radio y canales de TV locales; envío de misioneros a otros continentes.

JUZGUEMOS:

Evangelizar significa presentar a Cristo. Y Cristo debe ser presentado a toda criatura, a todas las etnias, no importa su cultura. Quizás debamos pensar cuál es la forma de presentarlo, pero el mensaje es el mismo. El mensaje no puede cambiar.
Evangelizar es ver a la persona nacer de nuevo. Sin el nuevo nacimiento no se puede entrar al Reino de Dios. El nuevo nacimiento trae cambios. La nueva vida debe verse. Si no hay nuevo nacimiento no hay salvación. A la oración es necesario unir el sacrificio. El valor salvífico de todo sufrimiento, aceptado y ofrecido a Dios con amor, deriva del sacrificio de Cristo, que llama a los miembros de su Cuerpo místico a unirse a sus padecimientos y completarlos en la propia carne.
“Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1, 24-39). El sacrificio del misionero debe ser compartido y sostenido por el de todos los fieles. Por esto, recomiendo a quienes ejercen su ministerio pastoral entre los enfermos, que los instruyan sobre el valor del sufrimiento, animándoles a ofrecerlo a Dios por los misioneros. Con tal ofrecimiento los enfermos se hacen también misioneros, como lo subrayan algunos movimientos surgidos entre ellos y para ellos. Incluso la misma solemnidad de Pentecostés, inicio de la misión de la Iglesia, es celebrada en algunas comunidades como « Jornada del sufrimiento por las Misiones ». (RM 78).

ACTUEMOS:

El dinamismo misionero de las primeras comunidades cristianas se expresa en dos manera concretas: en las responsabilidades de TODOS por la Evangelización y en el hecho de que el Espíritu suscita personas con dones particulares para el bien común, para que sean signos, recuerdo y estímulo permanente del común compromiso misionero.
La comunidad entera se ponía en estado de misión y anunciaba la buena nueva a todas las personas por medio del envío de misioneros, por la oración y viviendo en comunidades. Existen muchas personas que te buscan, ¿Cómo te has dado y piensas darte a la construcción del Reino?, donemos nuestro tiempo atendiendo y visitando a los hermanos más necesitados en nuestra comunidad.

CELEBREMOS:

Proponer diferentes actividades de reflexión y sacrificio en pro de las misiones que se llevan a cabo desde nuestra iglesia hacia el mundo entero.
Actividades sugeridas a continuación:
  • Conocer y valorar la vida de sacrificio y de entrega de los misioneros.
  • Ofrecer una Misa “Por los enfermos”.
  • Proponer a los estudiantes la ofrenda de “horas” de estudio por misioneros conocidos.
  • Fortalecer en la misión permanente la visita a enfermos, ancianos y hermanos que pasan por dificultades.
  • Ofrecer un sacrificio por los frutos de las misiones en todo el mundo.
  • Llevar víveres o medicamentos a todos los enfermos, ancianos, discapacitados y otras personas con dificultades físicas.
“Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor” (Papa Benedicto XVI).